viernes 10 de julio de 2009

Estamos criando @Monstruos?

De público conocimiento es que estamos en crisis sanitaria, que a los chicos les han dado unos dias mas de receso para evitar la circulación del virus de la gripe A. Eso no es noticia.
Lo que a mi me llama la atención es que en todos los medios se habla de tener a los chicos en casa como de la presencia de una plaga digna de compasión. Mujeres... son nuestros hijos! ¿Qué clase de @Monstruos estamos criando que no los podemos tener en casa? Entiendo la complicación que se les genera a aquellas familias en las que todos los adultos trabajan...
Aqui comparto con ustedes la lista de acciones programadas para mantener a @Maloshijos en actividad y que no sucumban ante la tele y la compu:
- Mientras cocino leemos en grupo una novela, un capítulo por dia. Así los chicos avanzan con sus competencias lectoras y aprenden cosas nuevas, hay que estar atentos a aquellas palabras difíciles para buscarlas en el diccionario. Todo en papel, nada de Google (costo= $0, estamos leyendo Los Viajes de Gulliver, preexistente en mi biblioteca).
- El sábado compraré 18 plantines florales para plantarlos en unas macetas, así tendran un par de horas de juego al sol en contacto con la tierra y después la obligación de cuidarlas y regarlas (costo $24, mandar a los tres mas chicos al cine sin nada para comer durante la función me cuesta $60 es decir que ahorro $36)
- Amasamos , buscamos, leemos recetas, calculamos los costos y en práctica democrática decidimos qué hacer para tomar la leche. Con esto prácticamos sumas, restas, multiplicaciones y divisiones, aprendemos a discutir, a defender nuestras posiciones, a pelearnos y a perdonarnos y de paso estamos entretenidos un par de horas en la cocina. (costo = al estimado por leche)
- Realizamos un cronograma equitativo del uso de la compu y del control remoto. Dibujamos una planilla y tratamos de cumplirla.
- Cada uno tiende su cama, ordena su cuarto, barre, sacude y limpia lo suyo y cada tres dias el espacio comun.

Cuando se me ocurran otras actividades les chusmeo. Ustedes tambien compartan las suyas.

El rey del pop, el Maicol



Y si, eso que nadie esperaba sucedió... MJ murió, con cincuenta años y morfina. De todo lo escuchado en estos dias y dada mi edad cronológica lo que más me representó (y perdón a quien lo dijo, pues no lo registré) fué esta frase "La banda sonora de nuestras vidas es Michael Jackson" ...


Y si, escuchándolo recorro edades, momentos, recuerdos, personas... sobre todo eso... personas que pasaron por mi vida... Este es mi tributo al Maicol, al flaco.


Y si, allá por los 80, adolescente, en la ebullición del rock nacional (necesariamente pienso en "Manso y tranquilo"), Malvinas, la vuelta a la democracia, el escenario obligado de toda manifestación en Salta fue la Plaza 9 de Julio. Los que anduvieron por aqui en esos años recordarán que en la vereda de la Tienda San Juan (Don Zeitune, a ver si me paga el chivo...) a partir de las 7 de la tarde un flaco loockeado a lo Billie Jean, con un grabador grandote y el casette Thriller bailaba extasiado. Todas las tardes con sus pantalones negros, sus medias blancas, sus mocasines negros, su sombrero y su guante con lentejuelas. Todas las tardes.


Y si, el Maicol fué famoso, proveniente de Villa Ceferino, temido por algunos, seguido por otros, con su espectáculo de break dance recorría los bailes de la ciudad... Hasta las paredes de la barriada enemiga (Villa San Antonio para los que no son de Salta) supieron de su presencia mediante un grafitti: Maicol escrito de su puño y letra. La adolescencia pasa... y la vida da vueltas y vueltas y el Maicol se perdió de la calle. Crecimos. Mucho tiempo después volví a encontrar al flaco. Trabajaba en un taller mecánico, mantenía su look a lo Jackson y su habilidad al bailar tanto como su adoración por MJ.


Y si, un cáncer de páncreas se lo llevó al Maicol hace unos diez años, en dos meses se lo llevó. Quedó aqui su mujer Marcela y su hijo Michael y el recuerdo del más grande adorador de Michael Jackson de Salta, el Maicol, el flaco.


El rey ha muerto, baila con el Maicol ahora.


martes 31 de marzo de 2009

Una aveloriada en los tiempos del celular

Hoy después de buscar a mis hijos de la escuela me dirigí a hacer unos trámites en el microcentro. Después de haber alimentado al sistema burocrático salteño, arrastrando las patas bajamos por la calle Mitre.
Frente a la Catedral veo a un chiquito asinito* que caminaba a mi lado solito, lo miro bien pa ver `onde estaba la madre y el pendejo seguía caminando muy segurito, pensé que su mama andaría cerca, que se yo…. Pa los que no conocen mi bellísima ciudad, la calle Mitre es la de atrás de la Catedral en plena zona bancaria, estábamos a media cuadra de la Plaza 9 de Julio.
Llegando al Banco Nación veo que el chiquito corre rumbo a la Belgrano, al mediodía media Salta pasa por ahí y los semáforos sólo son la nota de color en los postes, así que cuando lo vi al mocoso que corría lo chapé del bracito y en el aire lo puse de nuevo en la vereda. Por las dudas, lo solté no vaya a ser que la mama ande por ahí cerca y me salte al cogote por tocarle el cachorro… como vi que nadie me atacaba y que el pendejo empezaba a pucherear, lo iàgarrao suavecito de los deditos y le i´preguntao: -“Tu mamita ondesta? , sus ojos se abrieron como dos lunas llenas… con este panorama agarré a @Maloshijos y al guachito perdido y me decidí a desandar la Mitre, volviendo pa la Catedral.
Despacito caminaba yo con le pendejito con las lágrimas puerteando* agarrado de los deditos, para que no se asuste… llegando al negocio de los celulares me paré en la puerta relojeando al chiquito buscando alguna reacción.
A todo esto unos diez minutos pasaron, de repente del fondo del salón de atención al cliente viene saliendo una gorda ploscha*, caminando con el cel en la mano… y el pendejito se me suelta y va con ella. Puse mi mejor tono de maestruli de lengua y le digo: “-Mamita, a los niños en la calle se los lleva de la manito, para que no se pierdan o te los roben” a lo cual la paspada* me responde: “-Cashaaate loca exagerada!!” y se me salió la cadena… le`í gritao que me de el chico de una buena vez, porque ella no lo quiere, que le presta más atención al celular choto, que sí tiene en la mano, que al chico (mientras ella miraba su pantalla de cristal líquido) , que "te vua cagá a pilazos hacete la mala…aveloriada de mierdaaaa”
Todo esto en mi retirada. No vua tentá al diablo, no vaya a ser que termine a los bollos.
Nunca más devuelvo un chico, no señor, nunca más. Si vuelvo a encontrar un pollito que ha perdío su gallina, lo vua llevá a la comisaría o vua llamá al 911 pero con una aveloriada en los tiempos del celular no me vuelvo a cruzá. No, no.

* salteñismo. Consultar en el diccionario de http://www.iruya.com/

martes 24 de febrero de 2009

Martes de chaya


Mis hijos miran recocijados el carnaval de Venecia por televisión y caigo en la cuenta de que hoy es Martes de Carnaval!
Las costumbres andinas me señalan que hoy debo chayar mi hogar, mi negocio, mi camioneta, mi familia... entre tanto sufrimiento casi me olvido!
Preparo mi lista de compras. Son las siete y media tengo tiempo todavía.


  • Carbones para sahumerio.

  • Sahumerio preparado.

  • Cerveza

  • Confites de anis

  • Misturita (es ese papel picado de papel de seda)

  • Naranjas

Prepararé un rico cóctel de naranjas y ese aguardiente que me compré para estas celebraciones. Bien fresquito, bien fuerte. Encenderé los carbocitos en mi ollita de barro ceremonial (si, tengo una) poco a poco sahumaré mi casa desde el fondo hacia el frente. En una mano la ollita humeante y en la otra una botella de cerveza. Cada rincón de la casa quedará perfumado, cada rincón de la casa recibirá su trago de cerveza y un poco de la alegría de la misturita. Una vez sahumada la casa, me trasladaré al negocio, ahi mucha cerveza para que la Pachita sea generosa con nosotros, bajo la caja, bajo las mesas de trabajo, en la puerta... en la puerta azúcar, disimuladamente en la vereda desparramaré azuquita en todas las direcciones para que la felicidad venga de todas partes a mi casa y mi negocio. Una vez sahumado el negocio le tocará a la camioneta, ella recibirá su parte de cerveza y mistura, para que la Pacha la cuide mientras nos traslade...


Seguramente después comeremos algo, bailaremos quizás, antes de las doce de la noche, tributaré a mi Pacha los carboncitos con el resto del sahumerio, le daré una buena cantidad de hojitas de coca, un cigarrito, un buen trago de aguardiente, en un pocito abierto en su vientre, con buena tierra lo taparé, mientras a los cuatro puntos cardinales arroje los confites de anis. Pidiéndole a la Pachamama generosidad en el trabajo, consecucion en los proyectos, que el dinero no falte, que la salud para la familia sea constante , felicidad para todos... Pachita, mamita cuidame ... Pachita, mamita protegeme, Pachita, mamita abrigame... Pachita, mamita...

La foto es de Eduardo Las Heras www.eduardolasheras.espacioblog.com

miércoles 28 de enero de 2009

Buena noticia

Esta es una buena noticia, pero no de esas buenas noticias que en el fondo no son tan buenas, sino engañeras e interesadas.
Hoy vino Monico a visitarme. Su oficio es la albañilería y lo conoce como nadie. Es el único que conoce y entiende a esta casa centenaria, él con dedicación y mucho humor la parcha, la acomoda, la pinta, la arregla, la compone. Y eso es una muy buena noticia. Monico pasaba y vio que el frente de la casa está ya descascarándose y entró a a avisarme que mañana viene a pintarlo. NO me vino a "presupuestar" ni a preguntar si yo quería el trabajo, él vio que lo necesito y lo hace. Nos conocemos desde hace años, él sabe que yo le voy a pagar su trabajo y yo sé que me va a cobrar lo justo. No hacen falta los acuerdos ni los presupuestos, el respeto por el trabajo nos une.
Es una muy buena noticia: la gente de trabajo no ha desaparecido.

viernes 23 de enero de 2009

Amasando el pan


Hoy vi a Horacio y Cristina, una pareja ya mayor, que conozco desde mis primeros años de facultad. Viéndolos caminar juntos recordé cuánto me habían enseñado. Veinteañera, recién casada, estrenando mi condición de Malamadre y en medio de una de esas debacles económicas a la que esta cruel Argentina nos somete, tuve la fortuna de cruzármelos en mi camino. La inexperiencia y la desolación se notaban en mi cara. La hiperinflación nos obligaba a estar al tanto de la cotización del dólar y de la ubicación exacta de los proveedores de harina, aceite y azúcar, asi como a organizarnos para poder seguir estudiando y comiendo. Y en esas lides de supervivencia Horacio y Cristina eran (y deben serlo todavía) unos maestros. Entre varios comprábamos una sola copia de las lecturas obligatorias y nos las leíamos haciendo la cola para comprar dos kilos de harina y dos kilos de azúcar por persona.
De más está decir que yo jamás en mi vida había hecho pan. Ellos tenían ocho chicos (si ocho!) vivían en un barrio humilde cercano a la Universidad y habían podido acceder a la educación superior gracias a un Bachillerato Especial para Adultos. Con ellos aprendí que cuando la cosa se pone fea la única manera de salir adelante es ayudándonos, estrechando todos los lazos de solidaridad posibles con quien lo necesite.
Horacio, una tarde que una profesora se adhirió sorpresivamente al paro, me arrastró hasta su casa y me dijo: “-Hoy es un gran dia, vas a aprender a hacer pan!” , yo no podía entender su alegría, a gritos maldecía a la profesora que me había hecho gastar en colectivo los pocos pesos que me quedaban, y antes de abandonarme a la ira me dejé arrastrar … y compramos la grasa, la levadura y mientras tomábamos unos amargos (el azúcar era para los chicos) mojamos la masa, él con sus manazas de laburante le daba forma al amasijo. “-Mirá! haces así y salen unas trencitas bien churitas! Y si doblás así la masa, fijate bien, y le haces dos cortecitos asi, podes hacer perritos!” y poco a poco enharinada hasta los pelos olvidé mi furia y aprendí a hacer pan. Cristina sonreía haciéndo circular el mate.
Esa nochecita volví a mi casa feliz. No tenía un peso en el bolsillo. Marido y Malahija me esperaban. Aún recuerdo los ojos de mi amor al ver el paquetito con trencitas y perritos todavía tibios! Nuestra cena fué mate cocido y pan casero. En medio de tanto desasociego , de la falta de trabajo, de la ausencia de proyección, del susto de la responsabilidad de ser padres, y de la impotencia, el compartir el pan nos hizo fuertes. Y supimos que ibamos a sobrevivir. Y sobrevivimos.
Hoy, mucho tiempo después, vi a Horacio y Cristina caminar juntos por la calle, por la vida y sonreí agradecida. En mi recuerdo queda atesorada esa tarde en la que aprendí a sobrevivir.

domingo 28 de diciembre de 2008

Recuérdame en el perfume de un jazmín


Viendo una película esta tarde un tropel de recuerdos me llevaron por delante, me atropellaron, me desbarrancaron. Te volví a ver como la última vez que te vi. Lloré. Lloré lágrimas ardientes, de esas lágrimas que queman la piel. En ese instante un flash de lucidez me hizo advertir que nunca te había llorado. Nunca hasta hoy.


Florentino Ariza en su vejez encarnado en Jarvier Bardem es tu figura, tu perfil, tu sonrisa, tu voz resonó en mis oídos mientras te lloraba. Y pensé en cómo la pasión por la literatura nos sigue uniendo. Pensé en lo mágico que fué que justamente el Amor en los tiempos del Cólera te traiga nuevamente a mi vida, justamente en Florentino, el escribiente, el de las cartas de amor, me permita llorarte. Reviví aquella tarde en que te visité y vos confiaste a mis ojos tu cuaderno de poemas y me dijiste que eso era todo lo que quedaba de tu vida, tus palabras engarzadas en poesía, sólo literatura en un cuaderno de tapas azules.


Cuando ella partió y la mezquindad de tus hijas no me permitió despedirme del amor de tu vida me enojé y mucho. Con el tiempo te llamé y te lo reclamé ¿te acordas lo que me dijiste? "Ellas no entienden como nos queremos nosotros". Busqué todas las formas de verte sin despertar sus sospechas. Me hice amiga de tu médico y la magia de la literatura otra vez entró en el juego. Tu médico es escritor! laborioso escritor de a mano, con el tiempo terminé oficiando de secretaria literaria, él producía manuscritos, yo los volvía digitales, los imprimía y los mandaba a los concursos literarios. Nuestro trato era el siguiente: yo no le cobraría por mi trabajo a cambio él debía llamarme por teléfono cuando esté próxima tu partida. Quería darte un último beso.


Fué un sábado a las 9 y cuarto de la mañana cuando tu médico vino a verme, me miró con los ojos llenos de lágrimas y me dijo: -No me llamaron, las guachas no me llamaron! tu abuelo se fué anoche- y la furia no me dejó llorarte, hasta hoy.


Después de ese dia tu médico no me trajo nunca más un manuscrito, seguimos siendo amigos, en invierno tomamos el sol de la mañana charlando en la vereda. No sé qué habrá sido de tu cuaderno de tapas azules.


Hoy te recuerdo en el perfume de un jazmín... mientras te lloro...